- Última actualización: 10 de septiembre de 2026
Este documento no lo exige ninguna ley todavía. Lo escribimos porque estás dejando que un programa converse con tus datos y con los de tus clientes, y mereces saber exactamente qué pasa ahí dentro.
1. Qué proveedor usamos
Los empleados digitales funcionan con modelos de Google (Gemini). Cuando hablas con uno, tu pregunta y la información que necesita para contestarla viajan a los servidores de Google, se procesan y vuelven.
Puede cambiar. Si cambiamos de proveedor lo diremos aquí y te avisaremos.
2. Qué se le manda, exactamente
Esto es lo que sale de nuestra base hacia el proveedor cuando conversas:
- Tu pregunta, tal como la escribiste.
- Los mensajes anteriores de esa misma conversación, para que tenga hilo.
- Las instrucciones del empleado: quién es, qué puede y qué no.
- El resultado de las consultas que hace: si le preguntas qué compraste, se le manda la lista de compras. Si le preguntas por tus clientes que vuelven, se le mandan sus teléfonos —recortados a los últimos cuatro dígitos— y lo que suelen pedir.
3. Qué NO se le manda
- Contraseñas y PIN. Nunca. No están en ningún contexto.
- Datos de tarjetas. No los tenemos.
- La base entera. Cada empleado recibe únicamente lo que devuelve la herramienta que acaba de usar. El Jefe de Compras no ve a tus clientes; el Cliente Frecuente no ve tus compras. Está construido así: no es una regla escrita en un texto que el modelo pueda ignorar, es que **la herramienta no existe para él**.
- La información de otra cuenta. Ninguna consulta recibe la cuenta como dato que el modelo pueda escribir: sale del chat en el que estás. Si el modelo se inventara un identificador de otro restaurante, no encontraría nada.
4. Tus datos no entrenan modelos
Ni nosotros los usamos para entrenar nada, ni el proveedor los usa para entrenar los suyos: el servicio que tenemos contratado con él es el de pago para empresas, cuyas condiciones lo prohíben expresamente. No es una versión gratuita ni de pruebas, que es donde esa distinción suele romperse.
Si alguna vez cambiáramos de proveedor o de modalidad, esa garantía tendría que seguir en pie antes del cambio, y te lo diríamos.
5. Las conversaciones se guardan, y por qué
Se guardan en tu cuenta, y sirven para tres cosas:
1. Que la conversación tenga memoria. 2. Que puedas volver a leerla, y llevártela en PDF si hace falta. 3. Que si reclamas por una respuesta, se pueda mirar cuál fue.
Cada conversación tiene un código —AA287C— y cada mensaje el suyo —AA287C·04— precisamente para poder nombrarlos en un reclamo.
Puedes borrar una conversación cuando quieras.
6. Proponen; no hacen
Es la decisión de diseño más importante del producto y conviene decirla aquí, donde tiene consecuencias legales.
Ningún empleado de gestión puede tocar tu operación. No cambian precios, no crean platos, no hacen pedidos a proveedores, no escriben a tus clientes, no cobran y no anulan nada. El Chef te dice qué plato deja poco margen; subir el precio lo haces tú. El Cliente Frecuente te dice a quién conviene escribirle; el mensaje lo mandas tú.
Los únicos que escriben algo son el Mesero y el Anfitrión, que toman pedidos — que es su oficio— y aun así el pedido pasa por tu cocina y por tu caja.
Por eso las respuestas son sugerencias. Una decisión de negocio que tomes siguiendo una es tuya.
7. Cuando no saben algo, lo dicen
Están construidos para preferir el silencio a la invención, y eso a veces se siente como que «no funcionan». No es eso:
- Un plato sin costo tiene margen desconocido, no margen cero. Estimar un costo para dar un porcentaje bonito sería la peor manera de equivocarse.
- Una compra sin cantidad no se puede comparar, y el Jefe de Compras lo dice en vez de repartir el valor a ojo.
- Las unidades no se convierten: si un mes compraste en kilos y otro en libras, te lo dice por separado en vez de suponer la equivalencia.
- Si faltan días por cerrar, el Contador lo advierte antes de darte una cifra del mes.
Un número inventado es peor que ninguno, porque con él se decide.
8. Lo que cuesta
Cada conversación consume Saldo. Verás lo que cuesta antes de contratar a un empleado y el detalle de cada cobro en los movimientos de tu cuenta.
9. Si una respuesta te parece mal
Escríbenos con el código del mensaje. Lo miramos con la conversación delante.
Y por si hace falta decirlo: contrasta cualquier cifra antes de tomar una decisión de plata con ella. Los informes de la plataforma —que no pasan por ningún modelo— son la fuente; el empleado digital es quien te ayuda a leerlos.