El mesero que no se va a las diez de la noche
GastroSquad le pone a tu restaurante un Mesero Digital que atiende por chat, conoce tu carta de memoria, arma el pedido, verifica el pago y se lo pasa a la cocina. Tú sigues cocinando. Él sigue vendiendo.
- Gratis para siempre, no por 14 días
- Sin comisión por venta
- Sin tarjeta de crédito
Nueve empleados digitales, cada uno con su oficio
Atiende y toma pedidos
Atiende la mesa
Cuida lo que deja cada plato
Las cuentas del negocio, al día
Qué hay alrededor y qué oportunidad tienes
Sabe cómo funciona tu casa
Convierte tus fotos en publicaciones
Lo que te cuesta llenar la nevera
Los que vuelven, y los que dejaron de volver
Un pedido, del “¿qué tienen hoy?” hasta la encuesta
El punto ámbar es el pedido. Míralo pasar por las manos que lo tocan: el Mesero Digital lo arma, tu equipo lo aprueba y revisa el pago, la cocina lo hace, y alguien lo lleva hasta la puerta.
-
Comensal
Pide por el chat. Escribe por tu página, por WhatsApp o desde el QR de la mesa. No hay aplicación que descargar ni formulario que llenar.
-
Mesero Digital
Arma el pedido. Consulta tu carta, mira qué se está ofreciendo a esta hora, acepta el “sin cebolla”, cobra las adiciones y saca el total. El pedido queda en borrador, esperando ojo humano.
-
Tu equipo
Si toca, releva una persona. Cuando el Mesero no da abasto con el caso —o cuando tú prefieres atenderlo—, la conversación pasa a manos de tu equipo en ese mismo chat, sin que el comensal tenga que repetir nada.
-
Tu equipo
Aprueba y ve el pago. Alguien lo revisa en el tablero y mira el comprobante antes de que un solo plato entre a la parrilla. Ahí el pedido pasa de pendiente a confirmado.
-
Cocina
Entra a la parrilla. Llega con todo escrito y sin ruido de freidora de por medio. Cuando sale del fogón se marca listo, y el comensal se entera sin que nadie lo llame.
-
Tu equipo
Sale con el domiciliario. La misma persona que lo aprobó se lo entrega y lo despacha. El aviso de “va en camino” sale solo.
-
Domicilio
Llega a la puerta. El pedido queda entregado y cerrado en tu tablero, con su hora y su valor.
-
Comensal
Deja su opinión. Si la tienes activada, el Mesero le pide la encuesta al cerrar. Las respuestas caen en tus reportes — y el cliente queda en tu casa, con su nombre y su teléfono.
La venta no se pierde en la cocina. Se pierde en la espera.
Un restaurante no deja de vender porque cocine mal. Deja de vender porque nadie contestó, porque el pedido se anotó torcido, o porque la mitad de la cuenta se la llevó una app.
La hora en que nadie puede contestar
Justo cuando más gente pregunta es cuando menos manos hay libres. El mensaje se queda sin responder y el comensal ya está pidiendo en otro lado.
Lo que se queda la app de domicilios
Tu margen paga la comisión, tu cocina hace el trabajo, y el cliente termina siendo de ellos: ni su nombre ni su teléfono quedan en tu casa.
Lo que se anotó de afán
Un pedido tomado por teléfono entre el ruido de la freidora es un plato devuelto, un domicilio repetido y una reseña de una estrella.
No es "una IA". Son empleados, y cada uno tiene su oficio.
Contratas al que necesitas, le pones nombre, le dices cómo hablarle a tu gente y en qué sede trabaja. Empiezan a trabajar el mismo día, y no se estorban entre ellos: cada uno sabe lo suyo y te dice cuándo algo no le toca.
Atiende y toma pedidos
Mesero Digital
Atiende por chat a quien pide desde fuera: resuelve dudas de la carta, arma el pedido y lo manda a cocina. No descansa y no se equivoca con los precios.
Atiende la mesa
Anfitrión Digital
El de la mesa. Llega cuando el comensal escanea el tag de su mesa, le muestra la carta, toma el pedido y lo manda directo a la caja.
Cuida lo que deja cada plato
Chef Profesional
Mira tu carta con los números delante: qué platos dejan margen, cuáles se venden por debajo del costo y qué ingredientes te faltan por costear. Propone; tú decides.
Las cuentas del negocio, al día
Contador Digital
Cuánto entró y cuánto salió esta semana, en qué se te fue, qué días te dejan y cuáles te cuestan. Te avisa antes de que el problema sea un problema.
Qué hay alrededor y qué oportunidad tienes
Analista de Zona
Levanta el inventario de tu sector —negocios, oficinas, colegios, conjuntos— y te dice qué tienes al lado que hoy no estás atendiendo. Se contrata por estudio, no por mes.
Sabe cómo funciona tu casa
Gerente Digital
Te explica la aplicación paso a paso: configurar sedes y mesas, el personal, el plan y el Saldo, los informes y el cierre del día. Si algo no puede resolverlo, lo sube al equipo con número de caso.
Ya están contratados por nosotros, y llegan pronto
Community Manager
Convierte tus fotos en publicaciones
Jefe de Compras
Lo que te cuesta llenar la nevera
Cliente Frecuente
Los que vuelven, y los que dejaron de volver
Tres pasos, y el primero es el único largo
Subir la carta toma lo que toma. Lo demás se hace en una tarde — y no te dejamos solo: al entrar por primera vez la aplicación te va mostrando dónde queda cada cosa.
Cargas tu carta como es
No una lista de nombres y precios: los platos con sus componentes, sus gramajes, sus adiciones vendibles y los horarios en que se ofrecen. Eso es lo que después le permite al Mesero responder "sí, se la puedo hacer sin cebolla" y cobrar bien el huevo de más.
- Componentes con costo propio, para saber cuánto te deja cada plato
- Menús por horario: el desayuno no aparece a las tres de la tarde
- Varias sedes con la misma carta maestra y precios distintos por sede

Contratas a tu mesero y le enseñas la casa
Le pones nombre y foto, eliges el tono, y le cargas lo que un mesero nuevo tendría que aprender: cómo se llega, hasta qué hora se despacha, qué se hace si llueve. Eso queda indexado por sede, y de ahí saca las respuestas.
- Un mesero distinto por sede, cada uno con su nombre y su conocimiento
- Imagen, GIF o video en cinco momentos del pedido, para fidelizar
- Encuesta de satisfacción al cerrar el pedido, si la quieres

Pegas el chat en tu web, o imprimes el QR
El mismo mesero atiende por los dos lados. Los pedidos caen en un tablero donde tu equipo aprueba, cocina, despacha y entrega — y donde se ve el comprobante de pago antes de que un solo plato entre a la parrilla.
- Domicilio, recoger en el local o consumir en la mesa
- Pedidos por teléfono o mostrador, cargados a mano en el mismo tablero
- El comensal recibe el aviso en cada paso, sin que nadie lo llame

Una conversación de verdad, con una carta de verdad
Esta es la carta del Mesón Paisa, con sus platos y sus precios reales. Mira cómo el Mesero pasa de “¿qué tienen hoy?” a un pedido armado, sin que nadie del restaurante levante el teléfono.
Lo que está pasando por debajo
El Mesero no está adivinando. Consulta tu carta, verifica qué está disponible a esta hora, calcula el total con las adiciones y crea el pedido en tu tablero — todo dentro de la misma conversación.
- “¿La bandeja viene con aguacate?”
- “¿Hasta qué hora despachan a Barbosa?”
- “Mandame dos churrascos, uno sin sal”
Las mesas, la caja y la cocina. En las tabletas que ya tienes.
No es otro producto ni otra cuenta: es la misma carta, los mismos platos y los mismos reportes, atendiendo el salón. Un pedido de mesa y un domicilio terminan en el mismo informe al final del día, porque son la misma venta.
La libreta
Toma el pedido de pie junto a la mesa, ve en qué va cada plato y sabe qué hay listo esperando en el mostrador. Si la comanda salió a medias lo dice: 2 de 5, para que nadie haga dos viajes sin saberlo.
Sigue funcionando sin internet
La caja
El salón entero a la izquierda, lo que hace falta ahora a la derecha. Se toma el pedido sin salir de la caja, se cobra en efectivo o por transferencia, se regala un plato con motivo y permiso, y el turno cierra con su arqueo.
No cierra con plata todavía en el salón
La cocina
Las comandas en un monitor, sin que nadie con las manos en la plancha tenga que desplazar nada. Las tarjetas se agrandan o se achican solas: con tres comandas ocupan media pantalla; con dieciocho son más chicas, pero están las dieciocho.
Ve también los domicilios: es la misma cocina
Un color, y quiere decir lo mismo en las tres pantallas
Una mesa que lleva veinte minutos esperando no se ve igual que una que acaba de sentarse — y el mesero, el cajero y el cocinero ven exactamente el mismo color. Los minutos los pones tú: un asadero no es un menú del día.
La carta abre en lo que se vende hoy
Si programaste menú del día, la carta abre ahí y no en la lista de doscientos platos. Toda la carta queda a un toque, porque un atajo que no se puede saltar es una jaula.
Se cayó el internet y el turno sigue
La tableta guarda lo que se hizo y lo envía cuando vuelve la señal, en orden y sin repetir un cobro. Un restaurante lleno no puede parar porque se cayó el módem.
La cartelera
El televisor que ya tienes colgado, enseñando tu carta y tus promociones. Los precios son los de la caja: subes la bandeja en la carta y el televisor lo dice al instante. Y lo que se agotó deja de anunciarse solo.
Se abre escribiendo cuatro letras en el mando
El comprobante, con la cámara del cajero
Cobro por Nequi, Daviplata o transferencia: la caja muestra un código, el cajero lo escanea con su teléfono y adjunta la foto. Queda pegada al pedido, con la hora y el nombre de quien la subió.
La cocina, también desde tu oficina
La misma pantalla de la pared, dentro del panel. Para mirar cómo va la plancha sin bajar — y solo para mirar: quien marca un plato como listo es quien lo ve salir.
Sabes si se te está yendo algo
Registras tus compras como siempre —«20 libras de carne»— y el inventario se arma solo. Cuando cuentas, te dice cuánto debió gastarse según lo que vendiste y cuánto salió de verdad. La diferencia es lo que se fue sin pasar por caja.
Cuántas bandejas quedan, ahora mismo
La cocina hizo cuarenta bandejas y veinte mojarras. Alguien lo escribe una vez por la mañana —o se repone solo, si siempre haces lo mismo— y a partir de ahí se descuenta con cada pedido. Si un pedido se anula, la ración vuelve.
Y tú decides qué pasa cuando algo se acaba
Que sólo avise, que pregunte antes, o que no se pueda vender. Y distinto para tu equipo que para el cliente que pide desde su teléfono: en la mesa hay alguien que puede bajar a la esquina a conseguirlo; en la carta digital, no. Los sistemas grandes bloquean siempre. Aquí lo eliges tú, sede por sede.
Un plato se vuelve cartel, y sigue siendo tu plato
La cartelera convierte la foto de un plato en un cartel de televisor: mejora la luz, el color y el fondo, y deja la comida como está — los mismos ingredientes, en el mismo sitio, en el mismo recipiente. Lo que se anuncia es lo que se sirve.
Hasta cinco televisores, y siguen funcionando sin internet
Cada pantalla enseña lo suyo: la carta del día en una, las promociones en otra. Si se cae el módem, el televisor sigue mostrando lo último que supo y vuelve solo cuando regresa la señal.
Tabletas, no un equipo de veinte millones
Las cuatro pantallas se instalan como aplicación en el teléfono o la tableta que ya tienes. El aparato se registra una vez con la contraseña de la sede y no la vuelve a pedir; el mesero entra con un PIN de cuatro dígitos.
Un mesero adelante, un restaurante entero detrás
La conversación es la parte que se ve. Debajo hay una operación completa, y no se cobra aparte.
Etiquetas NFC en la mesa
El comensal acerca el teléfono y ya está en su mesa. Con etiquetas firmadas, cada toque produce un enlace distinto: una copiada no sirve.
La cartelera del mostrador
Hasta cinco televisores con tu carta y tus promociones, con los precios de la caja. Incluida desde el plan gratuito.
Inventario que no miente
Se arma con las compras que ya registras. Te dice qué se está acabando y cuánto se fue sin venderse — y cuando no lo puede saber, lo dice en vez de inventarse un número.
Compras y finanzas
Lo que entra y lo que sale, el cierre del día y el arqueo de caja. Sin exportar nada a una hoja de cálculo.
Chat en tu web y QR en la mesa
El mismo mesero atiende los dos canales. El QR es de la sede y se imprime desde el panel.
Tablero de pedidos
Aprobar, cocinar, despachar y entregar. Con avisos automáticos al comensal en cada paso.
Cobro al comensal
Nequi o Daviplata con comprobante subido por el cliente y verificado por tu equipo antes de aprobar.
Editor de pedidos
Cambiar un pedido ya pagado sin perder plata: la diferencia se cobra, se agenda o se regala, y queda escrita.
Reportes
Qué se vendió, a qué hora, en qué sede y por qué canal. Con el consumo de cada sede aparte.
Encuestas al cerrar
Se le pregunta al comensal cuando termina el pedido, y puedes filtrar directo a los insatisfechos.
Toma de control humana
Un humano entra al chat, atiende y devuelve el control, sin que el comensal repita nada. O apagas el Piloto Automático y atiende una persona desde el primer mensaje.
Salón, caja y cocina
Las mesas, el cobro y la comanda en las tabletas que ya tienes. Un pedido de mesa y un domicilio caen en el mismo informe.
Comprobante por foto
La caja muestra un código, el cajero lo escanea con su teléfono y adjunta el comprobante. Queda pegado al pedido, con hora y nombre.
Varias sedes
Carta maestra compartida, precios y disponibilidad por sede, y reportes que las separan.
Momentos de fidelización
Una imagen o un video tuyo en cinco momentos del pedido: al abrir el chat, al aprobar, al despachar, al entregar y al verificar el pago.
Buscador de platos
Al cargar un pedido a mano, el plato se busca y se enlaza: no fragmenta tus reportes ni se salta el inventario.
Tus datos son tuyos
Cada cuenta está aislada de las demás. Tus clientes, sus teléfonos y sus pedidos quedan en tu casa, no en la de un intermediario.
Programa de referidos
Traes a otro restaurante y los dos ganan. Tienes tu código desde el primer día.
Un panel que te dice qué está pasando ahora, no el mes pasado
Las cifras del día comparadas con las de ayer, la tendencia de dos semanas, lo que más sale y los pedidos que están en curso ahora mismo en cada sede. Se refresca solo.
Empieza en Mesa. Gratis, y sin reloj en contra.
No damos “14 días de prueba”. Armar tu carta, cargar tus componentes y enseñarle la casa a tu mesero es trabajo tuyo, y nadie hace ese trabajo con una cuenta regresiva encima. Mesa es gratis y se queda gratis. Cuando tu restaurante necesite más sedes o más movimiento, subes de plan.
Mesa
Para empezar. El producto entero, sin caducidad, para una sede.
Gratis para siempre
- Hasta $8M al mes de facturación
- Conversaciones del Mesero por uso
- 1 sede
- 8 mesas por sede
- 1 empleado digital
Fogón
Un restaurante en marcha, con servicio de mesa y caja que cuadrar.
$129.000 al mes
- Hasta $40M al mes de facturación
- 150 conversaciones del Mesero incluidas
- $39.000 de Saldo cada mes
- 3 sedes
- 24 mesas por sede
- Empleados digitales sin tope
- Hasta 5 pantallas de cartelera por sede
- Todo lo del plan anterior
Sazón
Restaurante con nombre propio: lleno los fines de semana, cocina que se congestiona.
$279.000 al mes
- Hasta $100M al mes de facturación
- 400 conversaciones del Mesero incluidas
- $104.000 de Saldo cada mes
- Sedes sin tope
- Empleados digitales sin tope
- Hasta 5 pantallas de cartelera por sede
- Todo lo del plan anterior
Banquete
Operación grande o varias sedes de verdad. Turnos, arqueos y alguien que responde por los números.
$549.000 al mes
- Hasta $250M al mes de facturación
- 1.000 conversaciones del Mesero incluidas
- $260.000 de Saldo cada mes
- Sedes sin tope
- Empleados digitales sin tope
- Hasta 5 pantallas de cartelera por sede
- Todo lo del plan anterior
Cadena
Varias sedes operando de verdad, con la contabilidad y los turnos de todas en el mismo sitio.
$890.000 al mes
- Hasta $600M al mes de facturación
- 2.000 conversaciones del Mesero incluidas
- $520.000 de Saldo cada mes
- Sedes sin tope
- Empleados digitales sin tope
- Hasta 5 pantallas de cartelera por sede
- Todo lo del plan anterior
¿Necesitas más?
Por encima de esto ya no hay tabla que valga: hablamos, miramos tu operación y te armamos lo que necesitas.
A convenir hablamos y lo armamos
- Los topes que de verdad necesitas
- Sin partir tu operación en pedazos para que quepa
- Miramos tu operación antes de darte un número
¿Qué es el Saldo?
Es la unidad con la que se paga lo que consume la inteligencia artificial. Los platos, los pedidos, las sedes y los reportes no gastan Saldo: eso viene con el plan. El Saldo se va solo cuando trabaja la IA.
Cada plan trae Saldo incluido todos los meses. Si se te acaban antes de tiempo, recargas — y esos no caducan, se quedan ahí hasta que los uses.
Y sabes de antemano lo que vale cada cosa. Nada se cobra por sorpresa.
| Función de IA | Cuesta |
|---|---|
| Mesero Digital (conversación) | según el uso |
| Anfitrión Digital (mesa) | según el uso |
| Estimar información nutricional con IA | $200 |
| Chef Profesional (conversación) | según el uso |
| Chef Profesional (análisis) | $1.500 |
| Contador Digital (conversación) | según el uso |
| Community Manager (conversación) | según el uso |
| Supervisor de pedidos con IA | según el uso |
| Generar imagen de plato con IA | $1.500 |
| Montar una publicación con IA | $2.750 |
| Mejorar la foto de un plato con IA | $2.550 |
| Analista de Zona (conversación) | según el uso |
| Gerente Digital (conversación) | según el uso |
| Cartel de plato para la cartelera | $1.600 |
| Jefe de Compras (conversación) | según el uso |
| Cliente Frecuente (conversación) | según el uso |
| Indexar conocimiento (RAG) | sin costo |
| Armar la carta del día | $200 |
Restaurantes que están creciendo
Estamos recogiendo las historias de los restaurantes que ya trabajan con GastroSquad. Van aquí, con su nombre, su cara y el enlace a su carta.
“Aquí va lo que diga el dueño del restaurante, con sus palabras.”
“Aquí va lo que diga el dueño del restaurante, con sus palabras.”
“Aquí va lo que diga el dueño del restaurante, con sus palabras.”
Lo que todo el mundo pregunta
¿En serio es gratis, o es gratis por un rato?
Es gratis. El plan Mesa no tiene fecha de vencimiento ni pide tarjeta. Trae una sede, un empleado digital y Saldo que se renueva cada mes. Cuando tu operación necesite más sedes, más meseros o más movimiento, ahí sí hay que subir de plan — pero lo que ya construiste se queda tuyo.
¿El Mesero Digital de verdad puede tomar un pedido completo?
Sí, y no es un formulario disfrazado de chat. Consulta tu carta, sabe qué está disponible a esa hora, arma el pedido con sus adiciones, calcula el total, pregunta la dirección o la mesa, y lo deja creado en tu tablero esperando que alguien lo apruebe. Si algo se sale de lo que sabe, te lo pasa a ti.
¿Y si el cliente pregunta algo que la IA no debería contestar?
Entras a la conversación y tomas el control con un clic. El comensal sigue en el mismo chat, sin repetir nada. Tú decides si le mostramos que ahora hay una persona atendiendo o si prefiere que no se note. También puedes dejarle una instrucción al Mesero y que siga él con esa indicación.
Y no tienes que estar pendiente para que pase: puedes apagar el Piloto Automático desde el mismo tablero, o pedirle al Mesero que dé la bienvenida y pase la conversación a una persona después de tantas respuestas —tú pones el número—. Cuando llega a ese punto se lo dice al comensal antes de pasarla, en vez de quedarse callado.
¿Tengo que comprar un equipo POS para usar el salón?
No. Las pantallas del salón —la libreta del mesero, la caja y la cocina— se instalan como aplicación en el teléfono, la tableta o el computador que ya tienes. No hay que instalar nada de una tienda: se abre la dirección, se registra el aparato una vez con la contraseña de la sede, y queda como una aplicación más en la pantalla de inicio.
Para la cocina sirve cualquier monitor: la pantalla se adapta a la resolución que tenga y a cuántas comandas haya en ese momento.
¿Qué pasa si se cae el internet en pleno almuerzo?
El turno sigue. Las pantallas guardan lo que se hizo en el propio aparato y lo envían en orden cuando vuelve la señal, con una marca que impide que un reintento cobre dos veces o mande la misma comanda dos veces. Si algo no se pudo aplicar —una mesa que otro ya había abierto, por ejemplo— se detiene y te lo dice, en vez de perderlo en silencio.
Lo único que no se encola es el cobro, y a propósito: el cliente está enfrente esperando el vuelto y tiene que saber ahora si quedó pago.
¿Necesito saber de tecnología?
Para el chat en tu web hay que pegar un código; si no tienes quién, lo hacemos nosotros. Para el QR de la mesa no hace falta nada: se imprime desde el panel y ya. Y la primera vez que entras, la aplicación te lleva de la mano mostrándote para qué sirve cada sección.
¿Me cobran comisión por cada venta?
No. GastroSquad no toca la plata de tus pedidos: el comensal te paga a ti, a tu Nequi o tu Daviplata, y tu equipo verifica el comprobante desde el panel. Lo único que pagas es tu plan.
¿De quién son los datos de mis clientes?
Tuyos. Cada cuenta está aislada de las demás, y los nombres, teléfonos, direcciones e historial de pedidos quedan en tu cuenta. No se comparten con otros restaurantes ni se usan para venderte nada.
¿Sirve si tengo varias sedes?
Sí. La carta se arma una vez y cada sede ajusta sus precios, su disponibilidad y sus horarios. Puedes tener un mesero distinto por sede, con su propio nombre y su propio conocimiento del barrio. Los reportes te dejan verlas juntas o por separado.
¿Qué pasa si se me acaba el Saldo?
Te avisamos antes de que se acaben. Puedes recargar sin cambiar de plan, y esos El Saldo que recargas no caduca. Mientras tanto tu restaurante sigue funcionando: el tablero, los reportes y los pedidos manuales no consumen Saldo.
Tu carta ya existe. Ponla a atender sola.
Abre tu cuenta en el plan Mesa, carga tu primer plato y mira qué se siente que el chat conteste solo un sábado a las nueve de la noche.
Sin tarjeta de crédito · Sin comisión por venta · Sin fecha de vencimiento